El Daruma y el El Daruma Otoshi

El Daruma y el El Daruma Otoshi

Los muñecos Daruma son figuras votivas sin brazos ni piernas y representan a Bodhidharma (Daruma en japonés), el fundador y primer patriarca del Zen.​

Dice la leyenda que el maestro Daruma perdió los brazos y las piernas de estar tantos años escondido en una cueva meditando y sin utilizarlos.

Los colores típicos son rojo, amarillo, verde y blanco. El muñeco tiene una cara con bigote y barba pero sus ojos son blancos del todo. Los ojos del daruma se utilizan como recordatorio y motivación a cumplir metas o grandes tareas. El dueño del muñeco pinta una pupila redonda (usualmente del ojo izquierdo) al establecer su meta; cuando esta se ha cumplido se procede a pintar el otro ojo. Un daruma con una sola pupila suele colocarse donde éste sea visible, a manera de constante recordatorio del trabajo que debe hacerse para lograr el objetivo.​

Normalmente el muñeco Daruma es varón, aunque existe una muñeca Daruma, conocida como Ehime Daruma (Princesa Daruma).

Al tener una forma ovoide y su centro de gravedad bajo, algunos de ellos vuelven a su posición vertical al ser empujados hacia un lado, como un tentetieso. Esto representa simbólicamente el optimismo, la persistencia y la determinación.

Iconografía

El uso más notable de la Daruma es el de un símbolo de buena suerte y fortuna. Uno de los primeros usos de Daruma consistió en un amuleto para protegerse de las enfermedades a los niños, especialmente la viruela. Se decía que el rojo era el color favorito del dios de la viruela y por lo tanto la capa predominantemente roja del Daruma lo aplacaba. Al igual que Maneki-neko, el gato que llama y trae fortuna, los Darumas también se ofrecen en escaparates, rótulos y publicidad. Asimismo, el Daruma ordinariamente se muestra en la casa e incluso puede utilizarse como una figura decorativa. La imagen de Daruma también se observan con frecuencia en artículos para el hogar como juegos de té, los juegos de sake, tazones, platos, abanicos y palillos.

El propósito

Normalmente los japoneses regalan muñecos daruma para ofrecerle la oportunidad a alguien de conseguir cumplir un propósito, por ejemplo en su cumpleaños, en Año Nuevo o ante un nuevo proyecto,.

El daruma esta destinado a ‘propósitos y no a deseos’, ya que el debe ser algo que podamos conseguir con trabajo y dedicación, no algo imposible de alcanzar, (no son las bolas de dragón). Ejemplos habituales en los que se regalan los Darumas son el dejar de fumar, ahorrar cierta cantidad de dinero, buscar y encontrar un trabajo mejor, etc.

Y es que realmente la filosofía detrás del daruma es que el éxito llega siempre que hayamos fijado un objetivo, siempre que hayamos decidido qué era importante y siempre que hayamos tenido determinación y perseverancia para luchar por ese objetivo. Rasgos todos ellos muy habituales en la cultura japonesa.

El Daruma otoshi

El Daruma otoshi es otro juguete popular japonés. Consiste en una pila de cinco discos de espesor y una figura de Daruma que se coloca en la parte superior, los cuales están hechos por lo general de madera. El objetivo del juego es eliminar con un mazo cada uno de los discos que comienzan con la parte inferior hasta que sólo quede la figura de Daruma. Al igual que el Daruma autoadrizable, este juguete también simboliza la concentración, la paciencia y la resistencia atribuido a Bodhidharma.

Daruma se ha convertido en un elemento muy extendido de la cultura japonesa. Pero tanto si se utilizan las creencias religiosas, políticas o culturales, el Daruma siempre tiene un significado positivo. Comúnmente escrita junto a la imagen de un Daruma, el dicho nana korobi hachi oki, “siete caídas y subidas de ocho,” resume perfectamente la determinación, fuerza y éxito que Daruma trae a la vida

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